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<rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:taxo="http://purl.org/rss/1.0/modules/taxonomy/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" version="2.0"><channel><title>ELESPECTADOR.COM - Opinión, Columnistas elespectador.com, Opinión, Columnistas del impreso</title><link>http://www.elespectador.com/taxonomy/term/11%2B14%2B244%2B245/1</link><description>Opini�n</description><language>en</language><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 11:37:19 GMT</pubDate><lastBuildDate>Tue, 18 Jun 2013 11:37:19 GMT</lastBuildDate><ttl>2</ttl><item><title>46664</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d7161d7/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284730E46664/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Mandela es un símbolo y un ejemplo por su tenacidad y por su coraje para enfrentar la adversidad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nació en 1918, y como todos los negros de su país en ese momento, sufrió desde pequeño la discriminación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Comenzó sus estudios de derecho en 1943, siendo el único africano nativo en la facultad. Rápidamente, hizo contactos y estrechó lazos con quienes compartían su ideología. En 1944, fundó con Lembede la Liga de Jóvenes del Congreso Nacional Africano e hizo parte de su comité ejecutivo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde ahí comenzó la lucha contra el sistema. En los 50´s Mandela fue influenciado por la ideología marxista y el pensamiento anti-colonialista de Nerhru.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hacia 1955 tomó la decisión de que la única forma de transformar su sociedad era a través de la resistencia y la lucha armadas, para lo cual buscó alizanzas internas y externas con países como China. Algunas prosperaron y otras no.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No toda su historia es tan glamorosa. Inspirado en la revolución cubana y el Che Guevara, fundó el movimiento “Unkhonto We Sizwe” (MK), que se convirtió en el brazo armado del Congreso Nacional Africano y através del cual ejercía presión sobre el gobierno para lograr su objetivo. En ningún momento lo justifico, solamente lo entiendo. Llegar a la violencia es un camino desesperado que lleva a poder perder el rumbo. En esa época Mandela utilizó el terrorismo como parte de su lucha. El 16 de diciembre de 1959, en protesta por el otorgamiento del premio Nobel de la paz a Luthuli, líder de la ANC, el MK pusó mas de 50 bombas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hasta el 2008, Mandela estaba en la lista de terroristas de Estados Unidos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A comienzos de los 60´s forjó alianzas con países como Egipto, Túnez, Marruecos, Sierra Leona y Senegal, los cuales lo apoyaron y financiaron algunas de sus actividades.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estuvo preso veintisiete años, mientras su país se dividía y el mundo aislaba al régimen segregacionista.Tras las rejas, portaba el número 46664 que hoy en día usa para muchas actividades.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando F.W. De Klerk, un político tradicional proveniente de una familia de derecha, llegó a ser primer ministro, decidió terminar el régimen y comenzó negociaciones secretas con Mandela. Una vez liberado, juntos alcanzaron un acuerdo de paz que cambió la historia de Sur Africa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De Klerk se arriesgó a que lo tildaran de traidor e impusó su visión de acabar ese régimen brutal. Una vez convocadas las elecciones, Mandela fué elegido presidente y De Klerk aceptó ser su vicepresidente, en una muestra de desprendimiento y generosidad. Que buena lección para quienes hacen política. Juntos obtuvieron el premio Nobel de paz.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mandela ha sido un hombre consecuente con su visión de construcción de un nuevo país, en donde las diferentes razas pudieran vivir en armonía y compartir el poder, en donde la justicia serìa para todos por igual , donde no existieran privilegios por el color de la piel.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora está muy enfermo y su país está en vilo. De Kerk, generosamente se ha referido a él como el Sur Africano mas grande que ha existido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por siempre Mandela será el símbolo de que quien lucha por una causa justa, puede lograr su cometido. Ya dejó una huella que marcó a muchas personas y benefició a toda una nación directamente, fue ejemplo para otras y deja una gran lección. ¨Si se puede¨, como decía Alvaro Gómez. &amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d7161d7/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665149388/u/0/f/607857/c/33813/s/2d7161d7/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665149388/u/0/f/607857/c/33813/s/2d7161d7/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665149388/u/0/f/607857/c/33813/s/2d7161d7/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/enfermedad-de-nelson-mandela">Enfermedad de Nelson Mandela</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/j-william-pearl-0">J. William Pearl</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/nelson-mandela">Nelson Mandela</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/apartheid">Apartheid</category><category domain="http://www.elespectador.com/impreso/opinion">Opinión</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 11:33:08 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428473-46664#comments</comments><guid isPermaLink="false">428473 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Un comentario</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24bf/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284630Eun0Ecomentario/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Por el texto de dicho editorial se nota que Andiarios de Colombia es un rompedor de cadenas, no un forjador de yugos, por lo que debería completar su tarea no solamente publicando, sino también enviando a Ecuador, lo antes posible, un “Chuta muertos” con carroza y caballos, para que traslade desde Quito los restos calcinados de nuestra libertad de prensa, para que sean enterrados de ser posible en el mismo lugar donde falleció Simón Bolívar en la quinta San Pedro Alejandrino de Santa Marta, Colombia, antigua propiedad del español Joaquín de Mier.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Raúl Córdoba Avilés. Quito, Ecuador.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Exorcismo al diablo del linotipo&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde hace muchos años una de mis rutinas diarias antes de salir de casa es leer El Espectador, por eso he visto que en los últimos días se han incrementado los errores de linotipia en varios de los titulares centrales en varias noticias: en la edición de hoy se ha confundido la elección de Casanare, diciendo que se eligió alcalde para el departamento; la semana anterior, en una muy buena nota sobre el recordado y querido Camilo Durán, pusieron como fecha de fallecimiento 2013. Cerrando los cuadrangulares del fútbol, en la última fecha, bajo la foto de Alexis decía técnico de Nacional, y no de Júnior, como era lo correcto en ese momento, esto por mencionar algunos ejemplos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bueno, es bien sabido aquello del diablo de la linotipia, del que no se salva ninguna redacción, pero por estos días he visto serios ataques en este diario, propongo un exorcismo o un mejor corrector de estilo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Javier Hernando Aguillón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bogotá.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Envíe sus cartas a lector @elespectador.com&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24bf/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665140505/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6d24bf/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665140505/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6d24bf/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665140505/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6d24bf/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/cartas-de-los-lectores">Cartas de los lectores</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/santa-marta">Santa Marta</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/asociacion-colombiana-de-editores">Asociación Colombiana de Editores</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/andiarios">ANDIARIOS</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:18:05 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428463-un-comentario#comments</comments><guid isPermaLink="false">428463 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Éxitos y fracasos en el ambiente</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6caa4b/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E428460A0Eexitos0Ey0Efracasos0Eel0Eambiente/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Eso se dijo en la Universidad Nacional en la conmemoración de los 20 años del Sistema Nacional Ambiental y eso mismo se debería decir cuando se analizan los problemas tremendos que surgen diariamente: el del POT, el de la altillanura, el de la constituyente...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una de las peores taras de nuestra cultura es nuestra propensión a simplificar los problemas y a tratar de resolverlos con simplezas. Según Edgar Morin ese es un problema mundial; “vivimos bajo los principios de disyuntiva, reducción y abstracción, lo que llamo el paradigma de simplificación”, escribió hace poco. Nos negamos a reconocer la complejidad de la realidad y para eso la dividimos en blancos y negros, desdeñamos lo que no comprendemos y tratamos de sintetizarla en pocas palabras.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esa tendencia coincide con la vulgarización y consiguiente simplificación de las aproximaciones teóricas de la izquierda y de la derecha, proceso que se realiza sistemáticamente desde el siglo pasado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La creación del Sistema Nacional Ambiental, el Sina, fue un reconocimiento de esas complejidades generalmente despreciadas. Surgió en uno de esos momentos históricos en que Colombia percibe su razón de ser, meses después de la creación de la nueva Constitución, cuando muchos creímos que el país podía ser diferente, y gracias al esfuerzo de Manuel Rodríguez Becerra y a la acción del Congreso de esa época excepcional. Infortunadamente no pasó mucho tiempo antes de que el narcotráfico y la debilidad de los dirigentes políticos nos condujeran nuevamente al caos y fue en esos días cuando se trató de poner en operación al Sina, en medio del desconcierto y signado por la desconfianza y por el fortalecimiento de la oposición armada y del paramilitarismo, ganadores ambos en la rápida caída de la credibilidad del establecimiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En sus veinte años de vida el Sina, sistema que reúne al Ministerio del Ambiente y el Desarrollo Sostenible con las corporaciones autónomas regionales, con los institutos de investigación vinculados y adscritos, con las secretarías de Ambiente de distritos, municipios y gobernaciones, con las unidades ambientales sectoriales y con todas las instituciones privadas, ONG y personas que trabajan el tema, decenas de instituciones y miles de personas, ha tratado de cumplir sus extraordinarias funciones en medio de la guerra, el narcotráfico y la corrupción. Decir que ha sido inútil sería una simplificación inaceptable: continúa siendo el esfuerzo ambiental más inteligente en toda América Latina. Sus éxitos corresponden a las conjunciones eventuales del poder, el saber y la emoción de instituciones, funcionarios y ciudadanos interesados en mejorar el país; sus fracasos a todo lo demás.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6caa4b/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665281048/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6caa4b/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665281048/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6caa4b/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665281048/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6caa4b/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/sistema-nacional-ambiental">Sistema Nacional Ambiental</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/julio-carrizosa-umana">Julio Carrizosa Umaña</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/conflicto-siria">conflicto en Siria</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/ministerio-del-ambiente-y-el-desarrollo-sostenible">Ministerio del Ambiente y el Desarrollo Sostenible</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:01:04 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428460-exitos-y-fracasos-el-ambiente#comments</comments><guid isPermaLink="false">428460 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Indignados del país del fútbol</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7d/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284540Eindignados0Edel0Epais0Edel0Efutbol/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;São Paulo, Brasilia, Belo Horizonte, Porto Alegre, entre otras, fueron tarimas de protestas en contra del Mundial con frases simbólicas como “¿Mundial para quién?”; “Si su hijo se enferma, llévelo a un estadio”; “Billones para el Mundial, migajas para los trabajadores”. Brasileños esparcidos por el país retrataron su descontento con los gastos públicos que Brasil tendrá para que hacer para realizar la Copa Confederaciones, el Mundial de Fútbol 2014 y las Olimpiadas 2016 y lo que esos megaeventos ocasionarán en la cotidianidad de la mayoría de los brasileños. Esa insatisfacción se ha mezclado con los altos precios de las tarifas de transporte urbano en Río de Janeiro y São Paulo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A pesar de la magnitud de los eventos y del compromiso del Estado frente a la expectativa mundial, su realización ha carecido de transparencia. Debido a la urgencia, las empresas responsables de las grandes obras no pasaron por procesos de licitación, lo que puede facilitar el desvío de los fondos designados a esos proyectos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por otro lado, el Mundial se ha prestado para deshumanizar las políticas de inclusión implementadas en los últimos años. Según la ONU, solamente en Río de Janeiro 170.000 personas han sido desplazadas de su comunidad, sin la garantía de una nueva casa y recibiendo por su vivienda un precio inferior al comercial, mientras el mercado inmobiliario sufre un proceso de extrema valorización, lo que demuestra una de las grandes contradicciones. Además, la violencia de las autoridades en contra de la resistencia de algunas comunidades se ha hecho sentir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por otro lado, comprometidos con la seguridad en la Copa Mundo, en mayo de 2013 el gobierno de Río de Janeiro cumplió el objetivo de ocupar las comunidades dominadas por grupos de narcotraficantes, estableciendo un relativo equilibrio de fuerzas mediante el rescate de la seguridad pública. Hasta 2014 se espera la organización de 40 unidades de Policía Pacificadora. Este acto, legítimo desde el punto de vista del Estado, se contrapone a la violencia utilizada contra los “indignados del país del fútbol” este fin de semana.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El simbolismo de los varios sentimientos encontrados de los millones de brasileños con relación a esos eventos mundiales fue “evidenciado” en la apertura de la Copa de las Confederaciones, en donde la presidenta Dilma Rousseff fue chiflada por 80.000 personas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay muchas preguntas sin respuestas: ¿No es verdad que el Brasil democrático está menos pobre y menos desigual? ¿Cuándo vamos a poder equilibrar las metas macroeconómicas y de desarrollo doméstico con el precio del tomate, que más parece diamante? Cuando el show termine en 2014 y 2016, ¿qué será de Brasil?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;* Beatriz Miranda&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7d/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/columnista-invitado">Columnista invitado</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/mundial-de-f%C3%BAtbol">Mundial de Fútbol</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/pais-del-futbol">país del fútbol</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428454-indignados-del-pais-del-futbol#comments</comments><guid isPermaLink="false">428454 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Potencialidades del sindicalismo</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7c/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284440Epotencialidades0Edel0Esindicalismo/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Distintas &amp;nbsp;ventanas abiertas hacia el interior del movimiento así lo indican. El sindicalismo en 26 años lleva 3000 dirigentes asesinados y cerca de 500 organizaciones destruidas ¿Cuál es el estado de ánimo en la dirigencia y en las bases del movimiento?&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En 2012 que estuve muy cerca de los sindicatos por mi responsabilidad como Coordinador Académico del Proyecto Iscod-Codhes-Aecid sobre Reparación Transformadora, constaté con sorpresa que la masiva victimización sufrida por el movimiento no ha destruido la moral de los sindicalistas.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los dirigentes siguen al frente, los trabajadores se siguen asociando y reuniendo, los pliegos, huelgas y protestas – reducidos a nivel nacional y regional por la intimidación y la destrucción del tejido social - siguen ocurriendo, la presencia sindical no ha dejado de sentirse en la vida del país. Existe una especie de estoicismo y quizá de masoquismo asociativo, de signo virtuoso, que convierte al árbol mutilado en árbol podado, ya están apareciendo los retoños.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los trabajadores sindicalizados de todas las Centrales están empeñados en profundizar la democracia plural, deliberante y participativa, de género, etnia y opción sexual al interior del movimiento. Se refleja en medios audiovisuales e impresos de gran calidad.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La informalidad pasa del 60% de la PEA, los sindicatos han comprendido a cabalidad lo que ello significa y se han dado a la tarea de organizar el sector informal y de aproximarse a todas las demás situaciones donde la flexibilización de los mercados oscurece la condición y la conciencia de trabajador.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De la mayor comprensión del mundo global, de sus dinámicas apabullantes pero también de las nuevas oportunidades para la cooperación y la solidaridad, se derivan iniciativas de articulación entre sectores del propio sindicalismo y de convergencia con otros movimientos sociales y partidos. El sindicalismo está abriéndose a la construcción de un nuevo sujeto plural.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La CUT con sus treinta subdirectivas regionales y sus 700 sindicatos integrantes, entre ellos FECODE (educación), USO (petróleo), Anthoc (salud), Sintrainagro y Fensuagro (el campo) - acaba de realizar (7 de junio) elecciones directas desde la base con la cooperación de la Registraduría Nacional. Eligió 21 directivos nacionales y 800 delegados y delegadas al VI Congreso Nacional. Este ejercicio sindical &amp;nbsp;incipiente de democracia electiva directa es único en el continente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Naturalmente hay problemas: recientemente sectores importantes de base han discrepado de acuerdos laborales hechos por las más altas direcciones sindicales con el gobierno (jueces, maestros). La pluralidad a veces se desvirtúa por la formación de bloques internos que alteran el juego democrático. La participación no ha derrotado la abstención. El sentido militante ha cedido en aras del sentido profesional de la vida sindical.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El sindicalismo siente vivamente la necesidad de autorreforma. Esta circunstancia hace recordar que comenzando los setenta Gustavo Pérez, sacerdote y sociólogo, colega de Camilo Torres en ICODES, escribió un libro que nunca se publicó: Sindicatos para el cambio o el cambio del sindicalismo. Quizá este dilema sigue vigente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No obstante, el sindicalismo de víctima se está erigiendo en sujeto social y político, que busca real incidencia en la transición del conflicto armado a la construcción de paz estable y duradera. La acción reparadora y transformadora frente a la victimización coadyuvará sustantivamente al resurgimiento del sindicalismo como constructor de democracia.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Jorge Carrillo, primer Presidente (1986) decía: “si tantos tan diferentes somos capaces de convivir en la CUT, la pluralidad es posible en Colombia y podremos vivir en paz”. La CUT desde su origen es un referente para todo el país.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;lucho_sando@yahoo.es&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7c/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/jorge-carrillo">Jorge Carrillo</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/luis-i-sandoval-m">Luis I. Sandoval M</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428444-potencialidades-del-sindicalismo#comments</comments><guid isPermaLink="false">428444 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Personas no humanas</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7b/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E42840A90Epersonas0Eno0Ehumanas/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Los grupos protectores de animales han logrado una importante victoria en el largo camino hacia fortalecer la ética que gobierna nuestro trato con otras especies. Sobre todo en un país como el nuestro, que aún ampara y celebra los altos niveles de crueldad que implican eventos como las corridas de toros, las corralejas y las peleas de gallos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El proyecto de ley 244 del 2012, que fue aprobado la semana pasada en último debate por el Senado, prohíbe que se empleen animales en los espectáculos de circos. El esfuerzo que realizaron los promotores de la ley es loable, y antes de señalar los pasos que aún se deben dar, hay que reconocer su trabajo.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora, a raíz de la prohibición que en mayo hizo India en torno al uso de delfines en los espectáculos de acuarios, es inevitable preguntarse porqué esta ley no le dará la libertad a los delfines, que siguen sometidos a un trato degradante en los acuarios de Santa Marta y las Islas del Rosario. La respuesta está contenida en la pregunta: porque los delfines están en acuarios y no en circos, y los acuarios son instituciones distintas, regulados por otras leyes.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En los acuarios los delfines hacen lo mismo que los animales de circo: siguen órdenes para ejecutar acrobacias que nada tienen que ver con el hábitat natural de esta especie, y tan sólo para entretener a un puñado de turistas durante algunos minutos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, la esclavitud de los delfines es quizás más inmoral que la de los animales de circo, en especial si tomamos como criterio el nivel de inteligencia de esta especie. Cuando India prohibió los espectáculos con delfines, lo hizo con el argumento de que eran “personas no humanas”. Este fascinante concepto eleva, desde la perspectiva del homo sapiens, la responsabilidad ética en nuestra interacción con ellos. &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los biólogos marinos apenas están explorando la punta del iceberg de la inteligencia de estos cetáceos, y lo que han encontrado es asombroso; pero también aterrador, si tenemos en cuenta el trato que reciben estos animales en cautiverio.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un grupo de expertos de las ramas de la filosofía y la biología, entre los que se encuentra Tom White, profesor de ética de la Universidad Loyola Marymount, insiste en la necesidad de una Declaración de los Derechos de Cetáceos. Los delfines deberían ser considerados personas con los mismos derechos a la vida, la libertad y la autodeterminación que tienen los humanos, porque comparten prácticamente todos los criterios cognitivos que el homo sapiens utiliza para denominarse “persona”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La estructura cerebral de los delfines es casi igual a la nuestra. Por eso ellos saben que son individuos, se reconocen en un espejo, su interacción de grupo opera con criterios morales y la complejidad de su sistema de comunicación tiene sorprendentes similitudes con el de los humanos. En su hábitat natural, los delfines recorren cientos de kilómetros en un día. En un acuario, están confinados a escasos metros cúbicos, y las paredes de sus prisiones sobrecargan el sofisticado sonar de su aparato comunicativo, que es mucho más complejo que el de los submarinos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"En el tema de los acuarios hay muy poco conocimiento”, me dijo ayer Eduardo Peña Garzón, representante en Colombia de Defensores Animales Internacional (Animal Defenders International), y uno de los principales promotores del proyecto de ley 244 del 2012. “Hay varias campañas que hemos hecho para sacar a los animales de los acuarios. En adelante miraríamos de qué manera podríamos sensibilizar al Congreso y a la sociedad colombiana”.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esto para algunos puede parecer una exageración, pero el progreso ético de nuestra especie (que quizás es el único progreso digno de ese nombre), ha girado en torno a redefinir qué es una persona. Entre los siglos XVI y XVIII, los europeos que invadieron y escarnecieron a casi todos los pueblos del planeta, debatían la cínica cuestión de si sus esclavos tenían alma, cuando los desalmados eran ellos. ¿Podrá ser así como interpreten las generaciones futuras este debate en torno a las personas no humanas? Ojalá.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por lo pronto, no hay excusa que valga para mantener a los delfines en las condiciones actuales. Hay que presionar para que se prohíba lo antes posible esta vergonzosa práctica.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Twitter: @santiagovillach&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7b/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/santiago-villa">Santiago Villa</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428409-personas-no-humanas#comments</comments><guid isPermaLink="false">428409 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>¿Irán a cambiar?</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7a/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E42840A70Eiran0Ecambiar/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Las ilusiones derivadas del cambio de una de las piezas deberían ser modestas, porque el resto del engranaje seguirá obrando conforme a sus propias reglas y para defender sus intereses.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La elección de un nuevo presidente iraní ha causado una oleada de optimismo en medios políticos ilusionados con la eventual llegada de un gobernante que mejore el flujo de las relaciones con un régimen al que muchos han llegado a proscribir porque lo consideran la antítesis de los anhelos de la civilización europea. Semejante optimismo tal vez tenga por objeto hacer de paso un llamado a una nueva etapa, que aspiran se caracterice por una menor polarización, de manera tal que se desactive uno de los principales elementos de distensión en el cercano Oriente. Pero no puede ir fácilmente más allá.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para apreciar la significación de la elección de Hassan Rouhani en las elecciones del viernes 14 de junio, es indispensable tener en cuenta que la escogencia de un presidente presenta en Irán origen, trámite y connotaciones muy diferentes de las que puede tener en cualquier elección en el mundo occidental. &amp;nbsp;En primer lugar el Presidente de la República no es la máxima autoridad en el país y no es titular de ciertos poderes trascendentales, que están en manos del Líder Supremo, ubicado por encima de él en la jerarquía institucional. En segundo lugar, para no extendernos, solamente puede ser elegible en la medida que haya recibido como candidato la aprobación del Consejo de Guardianes, integrado por doce juristas, la mitad elegidos por el Líder Supremo y la otra por la Asamblea de los Majlis, esto es el Parlamento. De manera que a la luz de estas prescripciones difícilmente se puede pensar que una nueva fuerza, de índole distinta de la que ha gobernado desde el triunfo de la revolución islámica, haya llegado al poder.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La llegada de Rouhani puede significar, eso sí, como es natural, un cierto cambio de tendencia y de equipo en la conducción de los asuntos propios del Presidente, pero mal podría apartarse de las líneas fundamentales de la revolución, cosa que jamás propuso y que no formó parte del debate electoral. De manera que es presumible que los electores le hayan conferido la mayoría suficiente para llegar al cargo sobre la base de consideraciones relacionadas con la vida cotidiana del país, y no necesariamente a partir de ideas de cambio en ciertos temas, internos o internacionales, que son los que más preocupan en el exterior.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En estos términos, y sin perjuicio de que su moderación se refleje de alguna manera en el tono del ejercicio de sus funciones, no hay porqué esperar que el nuevo presidente vaya a cambiar en asuntos fundamentales como el propósito fundacional de la República, que es la expansión del Islam y la acción contra las influencias occidentales, temas ambos que miden en un régimen teocrático la eficiencia de quien ocupe el cargo. Tampoco es presumible que llegue a modificar radicalmente el programa de uso de la energía nuclear, porque se trata de un proyecto nacional de amplio espectro y cualquier cambio profundo en la materia debe ser al interior del establecimiento iraní un tema cuyo manejo requiere de procedimientos políticos y administrativos de alta complejidad. &amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si se tiene en cuenta que, por razón de sus limitaciones institucionales, lo mismo que de las obligaciones políticas de quien sea el presidente, tampoco estará en sus manos cambiar la posición de Irán respecto del conflicto interno en Siria, y mucho menos en cuanto al reconocimiento de Israel, es muy posible que las ilusiones occidentales de cambio a raíz del resultado electoral lleven a la conclusión de que las cosas en Irán no irán a cambiar.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e7a/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/eduardo-barajas-sandoval">Eduardo Barajas Sandoval</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428407-iran-cambiar#comments</comments><guid isPermaLink="false">428407 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>El retorno de Garganta Profunda</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e79/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E42840A60Eel0Eretorno0Ede0Egarganta0Eprofunda/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Con ese apelativo se bautizó al célebre informante del caso Watergate, que a la postre resultó ser Mark Felt, el número dos del FBI, que le suministró datos relevantes al reportero Bob Woodward, del Washington Post.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El escándalo Watergate, que estalló en 1972, prácticamente había echado una cortina de humo sobre el informante más tremendo de la historia de los Estados Unidos hasta entonces, Daniel Ellsberg, que sacó a flote los herméticos Papeles del Pentágono, filtrados por él a The New York Times en 1971. Estos documentos revelaban las mentiras del gobierno norteamericano sobre la guerra de Vietnam, las víctimas reales que costaría y acerca de que, en últimas, los gringos la iban perdiendo. Además decían que el presidente Lindon B. Johnson había ocultado información de interés al pueblo norteamericano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El gobierno de Richard Nixon emprendió una campaña de hostilidades contra el informante, y estalló en furia en determinado momento cuando dijo: “¡Cojan a ese hijo de puta!”. Tanto Ellsberg como Garganta Profunda se convertirían en míticos filtradores de información a los medios periodísticos y contribuirían al desenmascaramiento de un Estado como el norteamericano, que para entonces ya encarnaba las perversiones que en la ficción habían formulado escritores como Georg Orwell y Ray Bradbury.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las revelaciones sobre el Watergate realizadas por los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein ocasionarían la renuncia, en 1974, de Nixon, y pondrían en la cima de la discusión, junto con el caso de Ellsberg, el rol de los informantes en el periodismo. Muchos años después, el soldado Bradley Manning filtró más de setecientos mil documentos secretos a Wikileaks, de Julian Assange, sobre las guerras de Irak y Afganistán, aparte de otros papeles diplomáticos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy, la agitación mundial se debe a las filtraciones sobre programas ultrasecretos de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos. Varios operadores de Internet, como Google, Facebook y Youtube, cooperan con agencias de espionaje norteamericanas, en lo que se constituye en un nuevo atentado contra la libertad de expresión y el derecho a la privacidad. Estamos vigilados, tal vez todos seamos sospechosos de “terrorismo” y cualquiera podría ser, en potencia, un enemigo de Estados Unidos. &amp;nbsp;Este país, como en la novela de Orwell, tiene el Ministerio de la Verdad y es el Gran Hermano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Obama ha continuado -como su antecesor- con el sistema de espionaje contra los ciudadanos norteamericanos, junto con los asesinatos selectivos con drones y las detenciones indefinidas de presuntos terroristas. Satélites, submarinos, robots, la tecnología toda, al servicio de un régimen que lo controla todo. Así como pueden interceptar las fibras ópticas submarinas para espiar otros países, también interfieren señales de radio, evaden radares y disparan armas de microondas.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las denuncias que al respecto realizó el exagente de inteligencia Edward Snowden, otro “nuevo enemigo público” del imperio, mostraron una vez más cómo el monstruo de los mil y un ojos quiere controlarlo todo. “No quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas. No quiero vivir en un mundo donde todo lo que hago y digo está siendo grabado. No estoy dispuesto a apoyar o vivir bajo algo así”, dijo el exempleado de la CIA al justificar su heroica decisión.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las históricas revelaciones de Snowden advierten sobre la inconstitucionalidad del espionaje a los ciudadanos estadounidenses y acerca de un vasto programa de intervención en los asuntos internos de otras naciones. Es lo que se ha denominado como una “arquitectura de la opresión”, según la cual, por ejemplo, se contemplan ataques cibernéticos de Estados Unidos a blancos escogidos por las agencias de inteligencia y se interceptan comunicaciones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vivir hoy bajo un nuevo panóptico no es sorpresa. Estamos vigilados, pero no para ser protegidos, sino para que el poder omnímodo detecte quiénes son sus contradictores. Obama, el sofista, dijo en su campaña electoral que no habría más escuchas ilegales ni más espionajes a ciudadanos que no fueran sospechosos de cometer un crimen. Hoy no solo demuestra lo contrario, sino que la seguridad no es para el ciudadano sino para un sistema opresor, que se ha caracterizado, precisamente, por ejercer el terror en otras partes del mundo.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e79/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/536220">Bob Woodward</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/reinaldo-spitaletta">Reinaldo Spitaletta</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/washington-post">Washington Post</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/sombrero-de-mago">Sombrero de mago</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428406-el-retorno-de-garganta-profunda#comments</comments><guid isPermaLink="false">428406 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>El incidente de impacto fiscal</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e77/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E42840A50Eel0Eincidente0Ede0Eimpacto0Efiscal/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Para no repetir estos costosos hechos, el Gobierno y el Congreso hemos fortalecido el principio de sostenibilidad fiscal, referente a mediano plazo por el cual se identifica el criterio presupuestal que orienta los órganos del poder público para preservar el Estado Social de Derecho, priorizando el gasto social en aras de proteger los derechos fundamentales.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con el fin de optimizar este principio de orden constitucional, estructuramos el Incidente de Impacto Fiscal, como herramienta ágil y efectiva, que garantiza la sostenibilidad de las finanzas públicas a mediano y largo plazo, al tiempo que promueve la equidad y la inclusión con carácter generacional.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El objetivo es que ninguna autoridad invoque la sostenibilidad fiscal, bajo ninguna circunstancia, “para menoscabar los derechos fundamentales, restringir su alcance o negar su protección efectiva.” El Plan Nacional de Desarrollo, como propuesta de priorización de proyectos de política pública por un gobierno, al no incluir criterios de sostenibilidad presupuestal, permite que administraciones siguientes lo modifiquen, haciéndose necesario dejar un hilo conductor que asegure su permanencia y debida ejecución.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La coordinación de la implementación del incidente fiscal debe estar en manos del Ministro de Hacienda, pues es de su competencia la información presupuestal y la ejecución de proyectos. El incidente puede ser presentado por los actores del &amp;nbsp;proceso cuya sentencia será objeto del incidente, el Procurador General o los Ministros. El trámite será obligatorio y podrá &amp;nbsp;incluir fallos de revisión de acciones de tutela. &amp;nbsp;Tras la notificación de alguna providencia los actores mencionados tendrán treinta días para presentar y sustentar la solicitud de apertura del proceso. La Sala Plena tomará la decisión; en audiencia explicará sentencia en cuanto a las finanzas públicas, y las partes expondrán su posición respecto a la solicitud.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los miembros de la Comisión Tercera de Senado propondremos la inclusión del recurso de insistencia, en caso de un fallo negativo, previo concepto de la Procuraduría, cuando no es parte del proceso, y de la Contraloría como ente encargado del control fiscal. Con esta decisión pasa a ser cosa juzgada y con ello dar cumplimiento al principio de seguridad jurídica.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con esta ley se pretende evitar repetir exabruptos como en el que se incurrió con las madres comunitarias que, tras una sentencia de la Corte Constitucional que ordenaba al Gobierno pagar un salario mínimo a más de 50.000 madres, pero ante las limitaciones presupuestales del Estado y evitar un desacato, el Ministro de Hacienda tuvo que modular el fallo sin sustento jurídico, porque le era imposible girar más de 800 mil millones de pesos de manera inmediata para cumplir la sentencia y se dejó el pago para realizarse en dos años.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esta ley hace posible la ejecución de los fallos que protegen los derechos de la población, evitando sentencias de imposible cumplimiento, por falta de recursos públicos, que se convierte en excusa para no acatarlos. &amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nunca se discutirán a través de este incidente los derechos objeto de la demandas, lo que se discute es la sostenibilidad económica de un posible fallo, con el fin de hacerlo viable y efectivo para que las futuras generaciones no pierdan la posibilidad de seguir disfrutando los derechos hoy vigentes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;sanchezca42@hotmail.com&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d2e77/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/camilo-sanchez-o">Camilo Sánchez O</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/impacto-fiscal">impacto fiscal</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/521169">Camilo Sánchez Ortega</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 04:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428405-el-incidente-de-impacto-fiscal#comments</comments><guid isPermaLink="false">428405 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>MACROLINGOTES</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6cac33/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284590Emacrolingotes/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;El general se agarró sin fuerzas de las asas de la bañera, y surgió de entre las aguas medicinales con un ímpetu de delfín que no era de esperar en un cuerpo tan desmedrado.‘Vámonos’, dijo. ‘Volando, que aquí no nos quiere nadie’”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así describe García Márquez en El general en su laberinto el último día en que el Libertador salió de Bogotá y dijo: “Me voy para donde me quieran”. Y más adelante escribe nuestro Nobel: “A pesar de la previsión del gobierno, que había ordenado conducirlo por las calles menos usuales, el general alcanzó a ver algunas de las injurias pintadas en las paredes de los conventos”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En todo el trayecto, agrega, se oyó un mismo grito distante: “¡Longaniiiizo!”. La única alma que se apiadó de él fue una mujer de la calle que le dijo al pasar: “Ve con Dios, fantasma”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así despidieron a Bolívar cuando cogió camino, decepcionado, con la única esperanza de regresar a Europa, pero su estado de salud sólo le permitió llegar a Santa Marta, en donde encontró la muerte. Luego, no se entiende por qué el actual alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, tuvo la idea de quitar un cuadro del fundador de la ciudad, Gonzalo Jiménez de Quesada, y poner uno del Libertador. ¿Se sentiría agradado Longanizo de estar en ese palacio?Hay quienes sostienen que ese apodo que le pusieron en Bogotá se debía a su flacura, aun cuando no falta quienes aseguren que su origen es a lo bien dotado que era y de lo que dieron fe varias de sus amantes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En fin, la única explicación de la decisión del alcalde es que como en Bogotá a Bolívar querían colgarlo, por eso Petro lo colgó en su despacho.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6cac33/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/garc%C3%ADa-m%C3%A1rquez">García Márquez</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/macrolingotes">Macrolingotes</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/oscar-alarcon">Óscar Alarcón</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 03:53:35 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428459-macrolingotes#comments</comments><guid isPermaLink="false">428459 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Pinceladas</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d25ce/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284550Epinceladas/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;A grandes rasgos, algunos detalles para mencionar de todo lo que se pudo ver:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los golazos en los dos eventos. En Brasil fue espectacular el remate de Neymar para abrir el marcador ante los inocentes japoneses. La manera en que acomodó el cuerpo y la forma en que le pegó evidenciaron un gesto técnico propio de un jugador bien fundamentado. Los tiros libres de Andrea Pirlo y Luis Suárez también mostraron que la pelota quieta es una fórmula siempre importante en el fútbol y que cuando se tienen eximios cobradores es mejor no “inventarse” laboratorios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En Colombia los goles bonitos estuvieron de visita en los cuatro estadios. El de Erick Moreno fue una belleza por el sombrero en la maniobra previa y por el remate cruzado. Tremendo gol. También fue toda una pintura el tanto de Jorge Aguirre, de chalaca, ante el Tolima. Y el de tiro libre de Jamel Ramos. Y con pelota en movimiento, la trenza que armaron los jugadores del Pasto para la victoria ante Nacional.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Magnifico partido de España ante Uruguay. Lo pasó por encima, no le prestó la pelota, 75% de posesión de bola, lo dejó en ridículo con una prestación a la altura del campeón del mundo. Debió ganar mucho más largo. Y lo que jugó Iniesta no tiene nombre. Amo y dueño del partido, acelerando, frenando, regateando, luciendo sus mejores virtudes siempre con el balón, para recordar que en el fútbol la habilidad sigue siendo un don preciado y el manchego la tiene en grandes cantidades. A los brasileños les encantó esa selección española, tan cercana al jogo bonito, ese que su selección no muestra, pues más allá de la eficacia fue poco lo que dejó el equipo de Scolari para la retina.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Habilidad, manejo, control del juego, que también lucieron los “pequeños” del Tolima, Chara-Silva-Andrade, que mostraron que en el fútbol para hacer goles es mucho más importante llegar que estar. Y en Millos volvió el talento de Mayer y de Otálvaro, y los azules mostraron la mejor versión del año, recordando al campeón del semestre pasado. Pinta muy bueno el clásico bogotano de este miércoles.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Afortunadamente el fútbol no para, siempre hay una pelota en movimiento y una cámara siguiéndola.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d25ce/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/copa-confederaciones-brasil">Copa Confederaciones en Brasil</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/ivan-mejia-alvarez">Iván Mejía Álvarez</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/511257">Érick Moreno</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 03:53:12 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428455-pinceladas#comments</comments><guid isPermaLink="false">428455 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Coca y revolución</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6cac34/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284520Ecoca0Ey0Erevolucion/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Menos romántica que pragmática, esta guerrilla aunó por décadas la idea de revolución al negocio de la droga, su fuente de financiación. Los cultivadores de coca fueron a la vez base social y retaguardia militar proveedora de combatientes de las Farc. Pero la ofensiva de las Fuerzas Militares en esta década rompió el lazo entre comandantes guerrilleros y raspachines, para lanzar a más de un jefe de frente al negocio del narcotráfico. Acaso, enriquecidos, prefieran éstos marginarse de un acuerdo de paz que les desfonde el tonel de oro y cocaína donde se sientan hoy. Tome nota a tiempo la mesa de La Habana. Aunque anden las Farc tan metidas en el negocio maldito como metidos andan los banqueros en el lavado de sus activos, paz no habrá si la negociación deja aquellos cabos sueltos. Pasó con los 32.000 paramilitares que se “desmovilizaron” para reencarnar en bacrim, porque en Ralito no se obligó al desmonte de sus estructuras militares y negocios. Si se repite el error —ya lo advierte Fernando Londoño—, parte sustancial de las Farc derivará en farcrim. Y la violencia seguirá.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Gustavo Duncan y Juan David Velasco demuestran en Razón Pública que las Farc no deben su supervivencia exclusivamente al narcotráfico o a su ideología marxista. Si la tradición comunista organizó al grupo armado como guerrilla, la droga le suministró recursos y apoyo social. Tuvieron las Farc territorio, población, capital y fuerza armada, condiciones suficientes para escalar la guerra. Vienen a la memoria nuestros militares-hacendados del siglo XIX con sus peonadas de labriegos-electores-soldados de sus guerras. Pero la guerra terminó ahora por fracturar la alianza de idea comunista y economía cocalera. Campos minados, bombardeos, erradicación de cultivos, migración creciente de raspachines hacia minas de oro y rabia de la gente con la arrogancia de comandantes citadinos ajenos a las querencias del campesino alteraron el escenario de esa alianza. La vieja comunidad de colonos perdió poder de mando en la guerrilla y ésta se le volvió un lastre. A la defensiva, tornaron las Farc a la guerra de guerrillas, el Estado penetró sus zonas de influencia y la retaguardia cocalera perdió valor estratégico para la guerrilla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con el caso de la comandante Mayerly en el frente 21 del sur del Tolima ilustran nuestros autores la complementariedad de comunismo y narcotráfico, y su resquebrajamiento final. Pobre en finanzas, el 21 vivía de otros frentes dedicados al narcotráfico. Pero rico como símbolo político, heredaba el prestigio de cuna de las Farc y último refugio de Cano. Asediada, la muerte de su marido en bombardeo precipitó el viraje de Mayerly: por sospechas y para repudio general, mandó matar a 16 líderes de Acción Comunal. Como sus zonas de retaguardia flaquearan, se rompió el contacto con otros frentes y, con ello, el flujo de recursos. Entonces acudió a extorsión masiva en las localidades. Conclusión: mientras el frente 21 se financió con coca de otros frentes pudo agitar la idea de revolución campesina. Ahora priman la extorsión y el narcotráfico en núcleos amplios de las Farc. Insight Crime sostiene que, de consuno con bacrim, las Farc ganarían hasta mil millones de dólares al año por este concepto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un acuerdo de paz no liquidará el narcotráfico, pero sí podrá comprometer a las Farc a desactivar los núcleos del negocio en sus filas. Y catapultar, en su lugar, una economía campesina asociada a la agroindustria, mientras se vira hacia la despenalización de la droga. Alternativas preferibles al contrasentido que hermana coca y revolución.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6cac34/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/accion-comunal">Acción Comunal</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/cristina-de-torre">Cristina de la Torre</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/redentora-del-pueblo">redentora del pueblo</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 03:53:11 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428452-coca-y-revolucion#comments</comments><guid isPermaLink="false">428452 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>'Aggiornamento'</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24c2/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E428450A0Eaggiornamento/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Llevamos dos mil años en que la imagen oficial del catolicismo ha sido la muerte de Jesús. Su cuerpo traspasado por clavos, su cabeza sangrante llena de espinas que se le hunden en el cerebro, su costado abierto exánime. El dolor, el sufrimiento es lo que nos ha “vendido” la Iglesia, mediante el imaginario popular. Pues bien, Francisco se cuelga solamente en su pecho la imagen de un Jesús sano. Un profeta sonriente. Nunca más un cadáver clavado en una cruz. Francisco opta por la vida y deja atrás la muerte. No existe casa, hospital, oficina burocrática, mesera, narco que no lleve una cruz.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo personalmente tengo varias. Las quiero. Jesús es mi personaje favorito. El verdadero revolucionario del amor. Mucho antes que los Marx y combos parecidos. Sin embargo, siempre me he preguntado por qué la Iglesia no tiene como imagen principal la resurrección, que es la base de sus principios religiosos...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A propósito y dándoles cuerda a mis pensadurías, como las llamaría Eduardo Caballero Calderón, creo que ya va siendo hora de que nos cuenten la verdad de María, quién le cortó el cordón umbilical, dónde hacía mercado, cuál era su comida favorita, qué la sacaba de casillas, cuánto ganaba José en su carpintería, por qué no conocemos ni una silla hecha por él, por dónde buscaba al niño que se le perdía a cada rato, cómo envejeció, cómo y dónde murió realmente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como mujer con la cual nos podamos identificar todas las mujeres que en el mundo hemos sido, no tenemos ni un punto de encuentro con ella. Sencillamente no podemos identificarnos. Como mujeres que hemos parido con dolor, que hemos tenido que lidiar con enfermedades de los hijos y propias, que vamos sintiendo el paso de los años, que envejecemos, que perdemos la cintura de avispa, que sufrimos muchas cáncer de seno. Simplemente, la figura “virginal” de esta mujer dista mucho de todas. La Pietà de Miguel Ángel la muestra como una adolescente cargando en su regazo un cadáver de treinta y tres años. Jamás en dos mil años de estatuas hemos visto una María entrada en años y carnes. Una María con pata de gallo. Una María enterrando a su marido. Una María conversando con amigas, escogiendo las verduras y las frutas. Una María riéndose o renegando...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Creo que así como Francisco nos está mostrando una imagen de Jesús más amable y vital, nos podría empezar a mostrar a una mujer de verdad. No una eterna Barbie, vestida de colores claros, con los ojos bajos, muda como Letizia de España, sin una arruga, sin sudar, sin vivir ni morir lista para la foto. Esta María sí sería como el resto de nosotras. Así la Iglesia dejaría tanto cuento chimbo y se acercaría, ella también, un poco más a la realidad. Sigo preguntándome quién le cortaría el cordón umbilical a María. ¿El buey? ¿La mula? ¿Los reyes ? ¿José? ¿Tenían tijeras?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bien por Francisco. Inició, a lo mejor sin querer queriendo, una verdadera revolución.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24c2/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/aura-lucia-mera">Aura Lucía Mera</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/eduardo-caballero-calderon">Eduardo Caballero Calderón</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 03:53:10 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428450-aggiornamento#comments</comments><guid isPermaLink="false">428450 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Lo que va del caucho al roble</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24c1/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284490Eva0Edel0Ecaucho0Eal0Eroble/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;“¿Por qué se trasladó?”, preguntan los amigos, y respondo: “¡Y porque ajá!”, para no entrar en los detalles de una trashumancia que está mejor descrita en el libro de Attali, El hombre nómada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si uno no es un nukak makú que carga con los mínimos, o un monje errante, la mudanza es una producción de circo criollo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La primera etapa consiste en atar los cabos sueltos: trasladar la sede de la IPS, pagar todas las cuentas, cambiar el domicilio ante los bancos y monstruos similares, cobrar todas las deudas, decir chao y empacar. Una vez más, hay que sufrir por causa de la acumulación de corotos inservibles y aguantar que los apegos a las cosas nos den codazos en la boca del estómago: ¿cómo botar la estampa de San Pablo el ermitaño que acompañó mi encierro? ¿Sigo cargando la taza de porcelana desconchada que me legó la abuela? ¿No será sano quemar estos recibos de teléfono del año 82? O esos no, por si acaso...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La segunda etapa, el trasteo físico, es menos filosófica, como atestiguan las vértebras lumbares. Vienen los hombres fuertes, sellan las cajas con la cinta entorchada y mordisqueada, voltean la que dice “este lado arriba, ¡delicado!” y adiós copas de vino de la difunta tía; envuelven en película de plástico lo que hallan a su paso, como si el poder de la capa protegiera el borde de los muebles contra los golpes que los porteadores les dan contra la puerta a la salida, la puerta del camión y la reja que marca la entrada triunfal del escritorio antiguo a la nueva morada. El vinilpel en todo caso evita que se esparzan las astillas. Mi hermana insiste en que el canasto boyacense de la plaza terminará colgado en las varillas del camión si no estoy atento a recogerlo en su destino y ahí se quedará oscilando para siempre, en compañía de la jaula de canarios de la dama que envió un trasteo a Medellín en el mismo camión hace diez años.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ya estoy en Barranquilla, recién desempacado, y explico el “porque ajá”:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bogotá no tiene buena mano para las matas; no se compara un caucho sabanero a un roble florecido; ahora llegar a la casa de un amigo me toma diez minutos; la gente se sonríe, mira a los ojos y bromea; el sesenta por ciento de las veces el pito es coqueteo a la mestiza caderona de la acera y no bilis trancada; para ir a un concierto en el Amira de la Rosa camino siete cuadras, y me evito las dos horas de trancones bogotanos si me da por ser culto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Y el clima? Se maneja a pasito caribeño. Nadie sube a impermeabilizar una azotea al mediodía, no se utilizan calcetines en la playa, se aprende a coger brisa, no se estaciona el carro a pleno sol, ni se alquila un lindo apartamento con vista hacia el poniente. Cuando pregunto: “¿Aquí el sol va hacia dónde?”, me contestan: “¡La sombra va p’allá!”. Y así, por la sombrita, voy al baño de mar cada dos días.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24c1/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/516280">Bocas de Ceniza</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/dharmadeva">Dharmadeva</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 03:53:10 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428449-va-del-caucho-al-roble#comments</comments><guid isPermaLink="false">428449 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Ciudadanía espiada</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24c0/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284480Eciudadania0Eespiada/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;La discusión sobre las chuzadas está al orden del día, gracias a las revelaciones de E. Snowden, un contratista de la Agencia Nacional de Seguridad (ANS) de los EE.UU. Reiteran que el Estado interviene, de forma sistemática, en la vida privada de los ciudadanos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las chuzadas fueron claves en los años del macartismo en los EE.UU., permitiendo etiquetar comunistas por doquier. Charles Chaplin y Aaron Copland estuvieron en la lista negra. Igualmente fueron necesarias para las purgas soviéticas y alemanas, que terminaban en campos de concentración o fusilamientos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No importa si el régimen es de derecha o de izquierda. En Cuba, Venezuela y Colombia se ha chuzado en el siglo XXI.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo grave para los ciudadanos de hoy radica en la inmensa capacidad de cobertura y velocidad de procesamiento que las tecnologías de la información le permiten al Estado para hacer seguimientos a cualquier persona que cuente con un celular y acceso a internet.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aficiones, opiniones políticas y religiosas, orientación sexual, lecturas, itinerarios de viaje, registro de compras en línea e incluso infidelidades de las personas pueden ser registradas por los aparatos de inteligencia. Si el Estado necesita apoyo, busca alianzas con los gigantes de los metadatos, como parece ser el caso de la colaboración de Facebook con la ANS.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un estudiante austríaco, Max Schrems, acudió a medios legales a fines de 2011 para solicitarle a Facebook que le informara qué sabía la red de él. La respuesta es de miedo: 1.222 páginas de información privada en 57 categorías diferentes, incluyendo datos que él había borrado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algunas voces en EE.UU. y en otras partes del mundo se han levantado contra los abusos. Sin embargo, al grueso del pueblo gringo le importa un pepino. Habrá desprestigio para Obama, pero no ocurrirá nada. El centro de datos de Utah, que comenzará operaciones en pocos meses, cuenta con la capacidad de escuchar, procesar y desencriptar miles de millones de conversaciones y correos al día en todo el mundo, a instancias de la ANS.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En Colombia no hay consecuencias aún de la última etapa de chuzadas, que ha dado para asilos por persecución política. No sólo se hicieron seguimientos ilegales; se armaron programas de desprestigio y amedrentamiento a periodistas y a senadores incómodos. Tampoco hay suficiente indignación social sobre los exabruptos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Más allá de las chuzadas, la cultura de respeto a la confidencialidad de la información en Colombia es ficción. Ha quedado claro, en el caso de la justicia, que el ambiente mediático juega un papel importante en las decisiones de medidas de aseguramiento. ¿Qué mejor que filtrar documentos, testimonios de testigos ocultos, para linchar ex ante?&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6d24c0/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/tecnologia-colombia">tecnología en Colombia</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/rafael-orduz">Rafael Orduz</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 03:53:10 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428448-ciudadania-espiada#comments</comments><guid isPermaLink="false">428448 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>La rebelión de los árboles</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6cac35/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4284510Erebelion0Ede0Elos0Earboles/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Todo comenzó por unos cuantos árboles.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Agazapados en el medio de la noche, los buldózeres se alistaban a arrancar los últimos árboles que quedaban en el contaminado centro de Estambul. ¿La razón?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Darle paso a un vasto centro comercial que el gobierno de Tayyip Erdogan quería sumar a su plan de convertir la ciudad en el Miami del Medio Oriente. La represión violenta contra los que salieron a impedir la tala provocó una ola de protestas, que hoy es un movimiento más amplio contra el autoritarismo asfixiante del Gobierno.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No es la primera vez que el derribamiento de árboles amenaza con llevar al suelo al gobierno que lo causa. Carl Pope, exdirector del Sierra Club, recordó que el declive del régimen de Charles Taylor en Liberia comenzó con las sanciones internacionales contra el negocio del dictador con el corte ilegal de madera. En India, los campesinos del movimiento chipko, que inventaron la estrategia de abrazar los árboles para evitar su tala, fundaron el ambientalismo del Tercer Mundo y pusieron en aprietos al gobierno de Indira Gandhi hace cuarenta años.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El efecto político de los árboles y el medio ambiente viene de tres fuentes. Primero, en un mundo privatizado, son el símbolo de lo que nos queda en común. Los árboles (y el agua, la selva, los océanos) son la última frontera de la propiedad privada. Por eso están en la mira de gobiernos y empresas que planean convertir parques en centros comerciales, o yacimientos de agua en minas de oro. Por eso se levantaron los ciudadanos turcos, como lo hicieron también los tolimenses la semana pasada contra los proyectos auríferos de Anglo Gold Ashanti.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Segundo, la defensa del medio ambiente es una causa que comparten ciudadanos de todo tipo, desde los campesinos hasta los estudiantes, pasando por los conservadores y religiosos. No cabe en las divisiones convencionales entre izquierda y derecha, ni entre liberales y conservadores.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Eso explica que las protestas ambientales tengan en problemas a gobiernos de signos contrarios. En Ecuador, una de las pocas fuerzas de oposición eficaces que quedan contra Correa es el movimiento indígena contra la explotación petrolera en la Amazonia. Algo parecido le sucede al gobierno de Dilma Rousseff (cuyo dolor de cabeza es el movimiento contra las represas en el Amazonas), al de Evo Morales (que no sabe cómo enfrentar la oposición contra una carretera en el parque Tipnis) y al de Daniel Ortega (por el proyecto descabellado de un canal que corte en dos a Nicaragua). Por la derecha, a Sebastián Piñera lo tomó por sorpresa la explosión ciudadana contra la represa de HidroAysén en la Patagonia chilena. Por el centro, los conflictos socioambientales en Perú son el dolor de cabeza de Humala, mientras que en Colombia aumentan las manifestaciones como las de Santurbán y el Tolima.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tercero, las protestas ambientales son eficaces —y pueden disparar movimientos más amplios, como en Turquía— porque la generación de las redes sociales es la misma que tiene conciencia, por primera vez, de la crisis ambiental y la finitud del planeta. Por eso las noticias y las acciones sobre el medio ambiente se difunden con la rapidez de los trinos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahí está la lección de Turquía. Haría bien en tomar nota el Gobierno antes de abrirles paso a nuevas talas de árboles, como las que vendrán cuando se reabra la ventanilla de títulos mineros en dos semanas, o se considere la desventurada idea de permitir la minería en la Amazonia.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6cac35/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/cesar-rodriguez-garavito">César Rodríguez Garavito</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/protestas-turquia">Protestas en Turquía</category><pubDate>Tue, 18 Jun 2013 03:53:10 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428451-rebelion-de-los-arboles#comments</comments><guid isPermaLink="false">428451 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Paz, participación y autoridad</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6678a0/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4282380Epaz0Eparticipacion0Ey0Eautoridad/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;En estos momentos se discute en La Habana sobre participación política. Sería un desperdicio que el análisis se redujera a la transformación de las FARC en movimiento político, teniendo tantas deudas el sistema político y los colombianos con la propia Constitución en esa materia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La participación electoral, hace décadas, no supera los niveles del 50%.La ciudadanía poco se asocia y escasamente se expresa políticamente, es decir en el ámbito en que confluyen sus derechos y responsabilidades con los de todos: lo público. Los partidos, básicamente, reflejan expresiones e intereses parlamentarios ocasionando la reducción del espacio político al que transcurre en el congreso, ocasionando una ruptura entre la política y la opinión, fundamentalmente urbana. Los votantes, ese 50%, no toman cuentas a sus elegidos salvo en los certámenes electorales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De otra parte, la ciudadanía poco se interesa por la ejecución y control del gasto público, los impuestos que paga, abriendo camino a la corrupción y a los carruseles. Las veedurías ciudadanas no son todavía una expresión colectiva perjudicando la descentralización que, sin participación, camina pero en una sola pierna. El pueblo o la “sociedad civil” organizada se mantienen ausentes de los asuntos colectivos y sería un engaño decir que se abstienen de hacerlo solamente por temor a algún tipo de represión o por simpatías con quienes han vetado la legitimidad del sistema político, como lo han diagnosticado por años. Es, más bien, un asunto cultural o de escasa familiaridad y desarrollo con las herramientas que proporciona la Constitución del 91.Para muchos, el Estado, el sistema político, son asunto ajeno.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dicho de otra manera, se trata de conseguir que seamos, los colombianos, más ciudadanos, y dejemos de considerar lo público como algo que compete solo a los políticos o “a los demás”. Desde ese punto de vista, y si se tienen en cuenta la Constitución y la realidad política, las “partes” podrían declararse acordadas por anticipado. El tema de la participación no se agotará en La Habana aunque de allí puedan conseguirse elementos para un estatuto de la oposición que nos debemos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En cuanto a la ampliación de los mecanismos de participación su reglamentación no será suficiente. La cultura participativa no trata solamente de decretos o reglas aunque tampoco pueda “madurar” sin ellos. Estímulos de todo tipo serán necesarios y también puede serlo, en un país en Paz, la obligatoriedad del voto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En otro ámbito, la ciudadanía organizada puede encargarse no solo de hacer la veeduría sino la misma ejecución de una parte del gasto público. ¿Será que no pueden, por ejemplo, las juntas comunales, encargarse de reparaciones de pequeñas vías, parques, acometidas y algunos procesos en servicios públicos? O las asociaciones de padres, administrar y ejecutar algunos procesos del sector educativo y del entorno, infraestructura de los municipios incluida, de escuelas y colegios? Son maneras de “aterrizar” el abstracto discurso participativo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero en lo que no podemos nuevamente equivocarnos es en dejar de perseverar en el fortalecimiento del Estado, comenzando por la solidez y el respeto que debe merecernos el ejercicio de la autoridad legítimamente establecida. El Estado es patrimonio de todos pero quienes más lo necesitan son los pobres y los sectores más vulnerables de la población. A nivel mundial, la crisis ha revelado dos grandes tendencias: la que propende por su minimización a ultranza y la que procura que continúe funcionando como instrumento para reducir los desequilibrios pero también para intervenir, en beneficio y coordinación con los asociados, en los desajustes y dinamización de la economía etc.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En una Colombia post conflicto necesitaremos más, y no menos, Estado. Más, y no menos, ejercicio y respeto de la autoridad. Problemas como pobreza, narcotráfico y la violencia asociada, desempleo, educación pertinente y corrupción, lamentablemente seguirán vigentes. ¿Quién más va a garantizar nuestros derechos y Libertades?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;@herejesyluis&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d6678a0/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665267212/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6678a0/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665267212/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6678a0/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665267212/u/0/f/607857/c/33813/s/2d6678a0/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/di%C3%A1logos-de-paz">Diálogos de paz</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/farc">Farc</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/luis-carvajal-basto-1">Luis Carvajal Basto</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/proceso-de-paz">Proceso de paz</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 14:06:33 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428238-paz-participacion-y-autoridad#comments</comments><guid isPermaLink="false">428238 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>¿Constituyente?</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d66673f/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4282250Econstituyente/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Sin abandonar sus viejos ideales de una sociedad comunista (aunque no lo reconozcan así) están notificados por sus camaradas del vecindario y por el polvo de la derrota estratégica que sufrieron en el inmediato pasado, a buscar otros medios distintos a las armas para alcanzar el poder y construir el modelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La constituyente sería el mecanismo ideal para iniciar una experiencia de tipo electoral que les permite lavar la imagen de terroristas. Deben ser conscientes de que por sí solos no obtendrían resultados alentadores, por eso han llamado a la conformación de un amplio movimiento de masas conformado por grupos sociales y fuerzas políticas de izquierda en torno a unas banderas que ya no serán de corte revolucionario sino reformista. El ELN también se ha pronunciado en el mismo sentido en su boletín de mayo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde el costado de la legalidad, donde se mueven con habilidad sus defensores y aliados se escuchan voces en favor de esa gran alianza. Conversan los del Polo con los de la Marcha y los Progresistas, Ongs, Colectivos de litigantes de derechos humanos y hasta liberales. ¿Cuál es la línea esencial que los aglutinaría? No es otra que la idea de sentar las bases del modelo bolivariano chavista en Colombia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para todos ellos, una constituyente significa el comienzo de una nueva Colombia. De modo pues que hay algo más ancho que ratificar acuerdos de paz. El gobierno nacional se ha negado hasta ahora a aceptar la demanda de las Farc. Considera que está fuera de lugar, que basta con una consulta popular. Ahí se visualiza uno de los nudos gordianos en una negociación llena de equívocos, candidez, mañas y marañas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entre los escribanos del santismo en la prensa nacional cunde el pánico ante la posibilidad de un fracaso en La Habana. Unos dicen que el fracaso de las conversaciones en La Habana sería un desastre no porque se frustre un anhelo nacional sino por una razón mezquina hasta los tuétanos, "es que eso es el triunfo del uribismo en las próximas elecciones". Otros piensan que convocar una constituyente es muy peligroso porque el estado de la opinión pública favorece ampliamente a lo que ellos, con absoluto simplismo, sectarismo y hasta ignorancia, llaman la "extrema derecha".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sorprende que personas que han recibido los dones de la alta educación caigan en consideraciones tan ruines y antidemocráticas, pues no otra cosa puede uno decir de quienes creen que la democracia es buena cuando ganan y mala si pierden. Es lo que se observa por ejemplo en la actitud antirevocatoria del alcalde bogotano, Gustavo Petro, quien luchó en el pasado por la instauración de mecanismos de democracia directa como el referendo, el plebiscito, la revocatoria de mandato, las veedurías ciudadanas, las consultas y hasta la constituyente, y ahora que la opinión no le favorece, considera turbio el procedimiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cualquier estudiante de ciencias políticas entiende que una constituyente debe ser justificada o rechazada no por el cálculo mezquino sino por razones de mayor peso. Por ejemplo, un cambio revolucionario en el poder, un golpe de estado, una turbación social de grandes magnitudes, una guerra civil, que no es nuestro caso, en la que dos bandos de igual a igual luchan por el triunfo sin poder alcanzarlo, o, en fin porque las leyes son insuficientes o no dan cabida a algún sector importante de la sociedad o no reflejan el interés general. Y, Colombia, por fortuna, no se encuentra en una situación de crisis. Así que los miedosos de la democracia se pueden liberar de sus fantasmas, ya estamos notificados de que su espíritu democrático no les llega ni a los tobillos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una constituyente en Colombia no se justifica porque la constitución vigente cuenta con amplio margen de legitimidad y respaldo. Los problemas del país parecen ubicarse en el terreno de la aplicación de políticas públicas que apunten a remediar las carencias materiales y educativas que nos avergüenzan, y eso debe resolverse en el campo de la lucha ideológica y política entre partidos y movimientos en las elecciones y en la confrontación de propuestas y proyectos puestos a consideración de la ciudadanía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mucho menos se justifica una constituyente para darle gusto y juego político a un grupo que fracasó en su esfuerzo de representar algo o alguien que constituyera un sector respetable de este país. Si lo que quieren es participar en el juego democrático, lo primero que deben hacer es abandonar la violencia y las armas y buscar garantías para ingresar a movimientos y marchas que los esperan con los brazos abiertos.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d66673f/mf.gif' border='0'/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/di%C3%A1logos-de-paz">Diálogos de paz</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/constituyente">Constituyente</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/dario-acevedo-carmona">Darío Acevedo Carmona</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/farc">Farc</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/proceso-de-paz">Proceso de paz</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 13:01:17 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">428225 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>La batalla creativa</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7818/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4281720Ebatalla0Ecreativa/story01.htm</link><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;Este evento se realiza a continuación del festival de cine francés y cumple este año su aniversario número 60. Cada verano logra reunir a los mejores casos de comunicación del planeta entero, que se disputan los tan anhelados leones de Cannes.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Durante dos semanas, más de 30.000 trabajos de comunicación competirán por los premios en la costa gala, convirtiéndola en una verdadera villa de la celebración y una oda global a las ideas.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Si hacemos un poco de historia y de contexto, encontraremos que el festival no se originó en Cannes sino en Venecia. Es allí donde nació el nombre del premio en honor al León de San Marcos, el cual, durante los años 70, se movilizó de Italia hacia Cannes manteniendo toda su tradición animal. Por eso, a diferencia del festival de cine, que otorga palmas de oro, el festival de publicidad entrega leones de oro.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Los países con más premios a lo largo de su historia han sido Estados Unidos e Inglaterra, seguidos de Francia y Alemania. En cuanto a Latinoamérica, sin duda Brasil y Argentina se han convertido en los referentes de la región.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;La historia triunfal de Colombia en Cannes comenzó apenas en la década de los 90, cuando el país logró sus dos primeros leones de bronce en 1995 y 1997, gracias a los comerciales Reloj, para pegante Tesa, y Vaca, para la salsa de tomate Heinz.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ya en el año 2000 ganó su primer león de oro en la categoría film con el comercial antidroga Caspa, para la Presidencia de la República.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Después de estos premios pioneros, es indiscutible que nuestro país se ha convertido en los últimos años en una potencia emergente con la obtención de varios leones, incluyendo uno de titanio. Es así como el “efecto Colombia” en creatividad se empieza a reconocer en Cannes.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ya son varias agencias, y no sólo una, las que aportan premios año tras año. Hay que valorar la gran labor de compañías como Lowe, Ogilvy, Y&amp;amp;R, McCann, Sancho, Leo Burnett y DDB. Está claro que para convertirse en una potencia emergente se necesita la labor y el empuje de muchos jugadores y no de unos pocos.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Una sola golondrina no hace verano, pero muchas sí y a cabalidad. Así lo han logrado las grandes naciones creativas.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Colombia debe entender que pasa por un buen momento en cuanto a creatividad, pero no puede bajar la guardia ni olvidar la humildad para seguir compitiendo con los mejores del mundo. Hasta ahora tiene el rubro de emergente, pero aún está lejos de convertirse en un líder y referente global.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Por delante hay mucho trabajo por realizar, camino por recorrer y triunfos por cosechar. Llegó el momento de esperar los resultados de este Festival de Cannes 2013 que pronostica un brillante trabajo de innovación capaz de influenciar la industria mundial del mercadeo y de la publicidad.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7818/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665111453/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7818/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665111453/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7818/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665111453/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7818/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/juan-carlos-ortiz">Juan Carlos Ortiz</category><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/500763">Historia de Colombia</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/festival-de-cannes">Festival de Cannes</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 03:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428172-batalla-creativa#comments</comments><guid isPermaLink="false">428172 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>La reforma en México</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7817/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4281710Ereforma0Emexico/story01.htm</link><description>Buscando fortaleza institucional, la reforma crea dos órganos autónomos de rango constitucional, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofecoe) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), y se prevén tribunales y juzgados especializados en materia de radiodifusión, telecomunicaciones y competencia económica.&amp;nbsp;Aunque hay que esperar a ver el alcance práctico que llegue a tener la reforma, en todo caso se debe destacar que, en medio del ambiente tan convulsionado de la política mexicana, los partidos y el Gobierno lograron un consenso normativo más democrático para el ejercicio de los derechos constitucionales a través de las telecomunicaciones. Valga citar dentro de las nuevas disposiciones aquella que ordena el establecimiento de condiciones de competencia efectiva en la prestación de servicios de banda ancha e internet.&amp;nbsp;La reforma establece un plazo de 180 días para que el Congreso expida las normas necesarias para su implementación, por ejemplo, la creación de tipos penales especiales que castiguen severamente prácticas monopolísticas y fenómenos de concentración.&amp;nbsp;En la historia de Colombia, únicamente en dos ocasiones el constituyente se ha ocupado del tema de las telecomunicaciones. La primera fue en la Constitución de 1991, cuando reiteró la calidad de bien público que tienen las frecuencias radioeléctricas y creó una entidad para intervenir y regular la televisión. Después, en 2011, suprimió sin más a esa entidad.&amp;nbsp;No es que se necesite que la Constitución Política de un país, más allá de consagrar los correspondientes derechos fundamentales, se tenga que dedicar a diseñar minuciosamente el régimen de las telecomunicaciones. Para eso están la ley y el reglamento. Por eso es tan grave que en una democracia el poder Legislativo se deje capturar por los intereses creados o se aísle del tema.&amp;nbsp;Colombia vive la más importante coyuntura de su historia en materia de telecomunicaciones. Lo que suceda el próximo año marcará un camino irreversible.&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7817/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665111452/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7817/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665111452/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7817/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665111452/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7817/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/tags/corrupci%C3%B3n">Corrupción</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/juan-carlos-gomez">Juan Carlos Gómez</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/reforma-constitucional">Reforma Constitucional</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/m%C3%A9xico">México</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 03:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428171-reforma-mexico#comments</comments><guid isPermaLink="false">428171 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Mesura</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7816/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E428170A0Emesura/story01.htm</link><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;Cierto es que el fútbol mueve pasiones. Los sentimientos que produce no admiten términos medios, pero se hace necesaria una alta dosis de mesura para no repetir los errores del pasado, por ejemplo, en torno a nuestra selección de fútbol de mayores. Sólo así los aficionados colombianos algún día entenderán que el fútbol es sólo, como bien lo dice Jorge Valdano, lo más importante entre las cosas menos importantes.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Entendemos que todos los conceptos y las actuaciones, siempre y cuando estén enmarcados dentro de los valores de la ética son válidos, pero mesura es la que falta a la hora de hacer el análisis sobre el equipo de todos. Ni somos los mejores del mundo ni tampoco los peores. Algo hay que aprender de la década del 90, cuando el triunfalismo excesivo, por un lado, y el regionalismo y las ganas de ver lo malo en todo, por el otro, hicieron que esos héroes se convirtieran en villanos en nueve meses, con un final triste para la mejor generación de futbolistas que haya parido Colombia y su entorno.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Es verdad que la selección, como bien lo reconocen los jugadores, ha encontrado sus mejores días de la mano de José Pékerman. Es cierto que es un equipo que regularmente busca el arco contrario y los números a esta altura de la eliminatoria no son anecdóticos, hablan muy bien de la manera como se han logrado los 23 puntos con que se cuentan.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero ojo, ni Colombia le va a ganar a cuanto rival se le presente, ni va a jugar bien todos los partidos. En fútbol, al igual que en la vida, se gana, se pierde y se empata. De lo que sí podemos estar seguros es de que ganarle a Colombia no va a ser tarea fácil para nadie. Este equipo juega bien al fútbol en lo individual, en lo colectivo es equilibrado, hace muchos goles y recibe pocos, y tiene una mentalidad ganadora comprobada.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mesura también es la que falta a la hora de analizar las oportunidades de mejorar, que las hay. Algunos, sin ruborizarse, no dudan en declarar que la selección juega muy mal, exagerando los problemas existentes en el funcionamiento. Cierto es que hay pendientes de orden táctico, pero también son susceptibles de ser superados a través del trabajo, ese que hoy tiene de nuevo a la selección en boca del planeta fútbol por cuenta de sus buenas maneras.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mesura, es el momento de que el país deportivo demuestre que el significado de esa palabra fue la lección que nos dejó el Mundial del 94.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7816/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665111451/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7816/kg/358/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665111451/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7816/kg/358/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665111451/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7816/kg/358/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/543889">Aficionados colombianos</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/543890">Triunfalismo</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/eliminatorias-brasil-2014">Eliminatorias a Brasil 2014</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/antonio-casale">Antonio Casale</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 03:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428170-mesura#comments</comments><guid isPermaLink="false">428170 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Venga esa mano, país</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7815/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4281690Evenga0Eesa0Emano0Epais/story01.htm</link><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sus fotos publicadas en www.las2orillas.co testimonian la intolerancia que se apodera de Colombia cuando ha intentado abrir los espacios de la participación política a voces y opiniones diferentes, algunas provenientes de la rebeldía armada y opositoras a los tradicionales dueños del poder.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pizarro era el candidato presidencial del recién desmovilizado M-19, que prometía llegar lejos por su carisma y el entusiasmo que había generado el acuerdo de paz firmado con el gobierno Barco en Santo Domingo (Cauca), en diciembre de 1989. No llevaba cuatro meses de actividad política en la legalidad cuando en abril fue asesinado, exactamente al mes del asesinato del candidato presidencial de la Unión Patriótica (UP), movimiento nacido de las pioneras negociaciones de paz de Belisario Betancur, el también carismático Bernardo Jaramillo Ossa, quien a su vez había reemplazado en la candidatura a Jaime Pardo Leal, igualmente asesinado. ¡Tres candidatos presidenciales, con iguales posiciones políticas, asesinados durante la misma campaña electoral!&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero además de ellos fueron 1.598 dirigentes políticos locales y regionales de la UP asesinados para atajar a una opción electoral de izquierda que había mostrado su fuerza de opinión en los comicios de 1990, cuando eligió 9 senadores y 15 representantes, entre ellos al negociador en La Habana Iván Márquez, 14 diputados, 23 alcaldes y 352 concejales. Buena parte de los sobrevivientes se fueron al exilio o regresaron a las Farc. Los actuales dirigentes y negociadores en La Habana participaron o fueron testigos de este fallido proceso.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Razones de más para el escepticismo que rodea a las negociaciones. Y de ahí la importancia y las dificultades del segundo tema de discusión: la participación política y del tratamiento jurídico de los insurgentes al terminar el conflicto armado. Ahí se conocerá la capacidad política del gobierno Santos para abrir escenarios, no sólo para la dirigencia guerrillera, sino para que luego de lo acordado en La Habana se garanticen la participación, el debate y la refrendación ciudadana en el marco de una asamblea nacional constituyente, como piden las Farc.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;El Gobierno va cauto, midiéndoles el pulso a la opinión pública y a sus opositores políticos. Este es el tema que de verdad divide al país. Los contradictores con el presidente Uribe a la cabeza son radicales y duros frente a la posibilidad de abrir compuertas políticas y no les ven más futuro a los guerrilleros desmovilizados, y en especial a sus jefes, que pagar sus crímenes en una cárcel y no participando en la vida política. Un tema espinoso de cuya solución depende el éxito de las negociaciones de La Habana y que pasa por validar los principios de la justicia transicional y las luces que brindan experiencias en otras latitudes. Son muchos los que sueñan, como ellos, con ver a los guerrilleros de las Farc en la cárcel y no en los espacios democráticos. Una visión sin realismo, que no permitirá salir de la pesadilla de la guerra para que algún día se pueda decir, como soñaba el asesinado Jaramillo: venga esa mano, país.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7815/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665111450/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7815/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665111450/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7815/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665111450/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7815/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/519442">Carlos Pizarro</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/m-19">M-19</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/maria-elvira-bonilla">María Elvira Bonilla</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 03:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428169-venga-esa-mano-pais#comments</comments><guid isPermaLink="false">428169 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>Respuesta a una columna</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7814/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4281680Erespuesta0Euna0Ecolumna/story01.htm</link><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;¿Qué entiende el columnista como matoneo? Que es una práctica generalizada en la que algunos chicos se dan golpes. Para quienes trabajamos en el sector educación está tipificado como aquellos maltratos sistemáticos en donde la víctima es incapaz de defenderse.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Es tal la confusión del autor, que asegura “el Estado, los bancos, expresidentes y demás políticos, escoltas” matonean. Y no, obran equivocadamente.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Otro desconocimiento es sobre las políticas públicas. Que en años recientes se haya dado un aumento en los colegios que promueven que sus estudiantes sean medicados nada tiene que ver con los esfuerzos reales por disminuir los actos violentos. Por ese malentendido puede ser que él asegure que convierten a los jóvenes en “criaturas en exceso delicadas, frágiles”: una rápida investigación sobre las iniciativas del Estado y las diferentes entidades territoriales le demostraría su equivocación.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;López de Mesa dice que “nos preocupamos por el tal bullying en los colegios, pero no por las diferentes formas de matoneo y de proceder mafioso que dicta buena parte de las dinámicas del mundo de los adultos”, lo que es otra afirmación sin soporte.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Esta serie de “problemas” en la columna logra confundir el debate y, sobre todo, hacer perder de vista que estamos afrontando una serie de casos muy graves, en los que estudiantes cada vez más jóvenes se han visto envueltos en asesinatos y suicidios. &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Si en algo tiene razón es en que los colegios deben preparar a los estudiantes, pero sólo hasta ahí. La escuela no es un lugar que deba tolerar el matoneo escolar y, por el contrario, debe ser un espacio que permita y promueva una convivencia sana. Si lo anterior fuese verdad, probablemente no tendríamos que encontrarnos con opiniones apologéticas a diferentes formas de violencia, como ésta.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;El carácter de algunas personas se ha forjado a golpes y miedo, pero sé que muchos de nosotros queremos que el de nuestros hermanos, hijos, amigos y conciudadanos se forme con diálogo, empatía y asertividad para poder afrontar los retos que trae consigo la vida y, sobre todo, promoviendo un respeto y una valoración por la vida de los otros con el que no contamos hoy.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Juan Camilo Aljuri. Bogotá.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7814/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665111449/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7814/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665111449/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7814/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665111449/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7814/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/543888">Las virtudes del matoneo</category><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/cartas-de-los-lectores">Cartas de los lectores</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 03:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428168-respuesta-una-columna#comments</comments><guid isPermaLink="false">428168 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>De la ejecución extrajudicial</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7813/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4281670Ede0Eejecucion0Eextrajudicial/story01.htm</link><description>&lt;p&gt;Con todo, cuando el abogado y periodista Gustavo Gallón increpa a sus lectores por no opinar en contra de la criatura que va saliendo, mal gestada en las comisiones del Congreso de la República, yo mismo, compañero que fui suyo de los viejos foros de derechos humanos, me he sentido aludido. Cómo no.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Tiempos aquellos en que concurríamos ciudadanos de todos los matices ideológicos, en amable camaradería: desde conservadores como Alfredo Vázquez Carrizosa o Gilberto Alzate Ronga, pasando por liberales nuevos como Luis Carlos Galán, o comunistas con sentido del humor, al estilo de Hernando Hurtado y Yira Castro, sin que faltaran dirigentes sindicales como Adalberto Carvajal Salcedo, amigo entrañable, o jesuitas como Alejandro Angulo. Médicos como Pepe Gutiérrez, abogados como Gabriel Ronderos Durán; mujeres de temple, al modo de Clara Nieto de Ponce o de María Elvira Samper. Y me quedo corto.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Valga una mención aparte de Alfredo Vázquez Carrizosa, excanciller de la República, quien vivió la suerte de Jimmy Carter, habiendo sido más brillante exfuncionario que funcionario. Vázquez, corriendo todos los riesgos, personificó, para la época del Estatuto de Seguridad, los derechos humanos y con el exprocurador Andrés Holguín derrotaron el fuero militar que regía entonces, bajo el cual se cometieron verdaderos desafueros.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Me desvié del tema. Quería decir solamente que no entiendo la inclusión del término “ejecución extrajudicial”, incorporado a la nueva ley. Díganme qué es ejecución extrajudicial. ¿Es que, acaso, existen entre nosotros ejecuciones judiciales? Que yo sepa, desde los fusilados en Barrocolorado, primera década del siglo XX, tiempos de Reyes, no ha habido más penas de muerte en Colombia.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;La palabra “ejecución” no está llamada a significar cualquier homicidio. No se dice: fulano ejecutó a zutano para robarle. Ejecución es una orden de matar, en paredón o por cualquier atroz método, a una víctima, que, sobra decirlo, se halla indefensa.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Falsos positivos y atentados aleves como el perpetrado en Mario Calderón, su esposa y su suegro, no son, en rigor, ejecuciones. El viejo código los llama asesinatos, por su premeditación y alevosía. Ahora bien, si son cometidos por militares, con algún aparejo de su rango, son crímenes castrenses que, ni más faltaba, están por fuera del servicio y lejos del fuero en cuestión. El empleo de armas poderosas, el rompimiento de cerraduras con explosivos, no dan para que se agregue que las víctimas se hallaban en indefensión. Mucho menos que se adelantaba contra ellas proceso alguno judicial y, si lo hubiera, no conduciría a ejecución, inexistente en nuestro inventario penal.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7813/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665111448/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7813/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665111448/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7813/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665111448/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7813/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/lorenzo-madrigal">Lorenzo Madrigal</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><category domain="http://www.elespectador.com/taxonomy/term/527020">ejecución extrajudicial</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/fuero-penal-militar">fuero penal militar</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 03:00:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">428167 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item><item><title>No hay derecho</title><link>http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7812/l/0L0Selespectador0N0Copinion0Ccolumna0E4281650Eno0Ehay0Ederecho/story01.htm</link><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;En la telefonía celular, parece que se está llegando a un límite y la gente ya ha comenzado a protestar por la caída de las llamadas y, en general, por el mal servicio. Pero en otras áreas, como en el servicio de transporte, no ocurre lo mismo. A pesar de los altos impuestos de rodamiento que pagamos, ¿hasta cuándo tendremos que soportar los huecos de las calles? ¿Porqué no nos permiten que todos o parte de nuestros impuestos vayan a unos fondos locales para tapar los huecos de las calles de nuestros barrios? Pero, quizá, es peor el transporte en las carreteras. Aquí nos hemos acostumbrado a que todo lo que hay que exigirle a un concesionario es que no haya huecos en las carreteras. Pero ni a las autoridades ni a los usuarios de las vías parece importarles el tiempo que se tarda en llegar a los lugares de destino, o las demoras en los peajes, o los carros que se parquean sobre las vías, o los inconvenientes y demoras que experimentamos en los pasos por las poblaciones. ¿Alguien se ha preguntado si existen manuales o protocolos para los motociclistas o para los ciclistas y peatones sobre unas normas mínimas que deben seguir en las calles o carreteras? ¿Cuántos muertos más serán necesarios para que alguien defina si las motos están autorizadas a adelantar a los automóviles por el costado derecho?&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Me cuentan que en los dos fines de semana largos fueron muchos los inconvenientes sufridos por los usuarios de varias carreteras, como, por ejemplo, la de la vía Bogotá-La Mesa-Tocaima-Girardot. Un experto en transporte me comentaba que el costo de los peajes por kilómetro de esta vía es dos veces lo que cuesta una autopista típica en Chile, que es de doble calzada. Pero, si se tuviesen en cuenta todos los servicios que presta la vía, el costo para el usuario de esta vía sería de varios múltiplos más. Porque, además de ser dobles calzadas, en Chile, por ejemplo, ya aislaron las vías en los cruces de las ciudades y pueblos. Acá no. Las carreteras se han convertido en una calle más del pueblo, cuando no en la “avenida principal”. En días de puente, es una verdadera pesadilla cruzar por Funza, o por La Gran Vía, o por La Mesa, o por Anapoima o por Tocaima. Me dicen usuarios que en el último puente, al tratar de pasar por La Mesa, no los dejaron seguir por la carretera y fueron obligados a cruzar por la calle principal del municipio y lo que debió tardarse unos cinco minutos se convirtió en más de media hora. Es increíble que, en carreteras donde se pagan peajes tan caros, existan semáforos, como en la vía de Funza, o hayan permitido construir un Colsubsidio al pie de la vía y con muy pocos espacios para parquear, como en La Mesa, o hayan autorizado que la estación de buses se sitúe sobre la misma calzada y que ésta se convierta en lugar de parqueo, como sucede en Anapoima. Los usuarios tenemos que unirnos y debemos protestar. Y lo mínimo que debemos exigir es que, en días de pésimo servicio, no haya cobro de peajes.&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='http://feeds.elespectador.com/c/33813/f/607857/s/2d5f7812/mf.gif' border='0'/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://da.feedsportal.com/r/165665111447/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7812/kg/358/a2.htm"&gt;&lt;img src="http://da.feedsportal.com/r/165665111447/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7812/kg/358/a2.img" border="0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img width="1" height="1" src="http://pi.feedsportal.com/r/165665111447/u/0/f/607857/c/33813/s/2d5f7812/kg/358/a2t.img" border="0"/&gt;</description><category domain="http://www.elespectador.com/columnistaselespectadorcom/santiago-montenegro">Santiago Montenegro</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/telefon%C3%ADa-celular">Telefonía celular</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/transporte">Transporte</category><category domain="http://www.elespectador.com/tags/servicios-p%C3%BAblicos">Servicios Públicos</category><category domain="http://www.elespectador.com/opinion">Opinión</category><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 03:00:00 GMT</pubDate><comments>http://www.elespectador.com/opinion/columna-428165-no-hay-derecho#comments</comments><guid isPermaLink="false">428165 at http://www.elespectador.com</guid><dc:creator /></item></channel></rss>
